Hablamos de ideología de género en la educación, en las leyes y en la salud.
Hablamos de cómo ciertas decisiones culturales están moldeando la infancia, la sexualidad y la idea misma de lo que significa ser humano.
Y sí, hicimos preguntas incómodas.
¿Es progreso todo lo que se presenta como progreso?
¿Estamos ampliando libertades… o generando nuevas vulnerabilidades?
¿Estamos protegiendo a las infancias o exponiéndolas antes de tiempo?
¿Quién acompaña a las familias cuando quedan solas frente a estos cambios?
No vinimos a repetir consignas.
Vinimos a mirar de frente debates que muchos prefieren evitar.
Cuando se habla de cuerpo, identidad y ley, no se trata solo de teoría.
Se trata de personas concretas.
De sufrimiento real.
De decisiones irreversibles.
Y creemos que cuestionar no es odio.
Cuestionar es responsabilidad.
Si queremos una sociedad más justa, más humana y más consciente, tenemos que animarnos a discutir lo que incomoda.